#MintFiles: Diversidad, Belleza y Cuerpos

Texto: Claritza Perdomo / Fotografías: Edward Córdoba – Andreas Sichel – Ilustración: Andreas Sichel

 

Hablar de belleza es hablar de sentidos, es hablar de un concepto abstracto, es hablar de virtudes; es hablar de cuerpos que cuentan historias, de diversidad. Hablar de belleza no es fácil, mucho menos hablar de los cánones que nos acompañan y que en ocasiones minan hasta destruir las mentes más fuertes.

 

Para hablar de belleza también es importante tener una visión global de cómo a través del tiempo, han cambiado los estereotipos, los cuerpos, los atuendos y las ideas que se relacionan con este concepto; y cómo el cine, la música y la moda han permeado nuestra percepción y nuestras ideas de lo bello.

Sin duda alguna esta belleza y diversidad de la que hablamos guarda relación directa con las melodías, la luz, las personas y los colores, todo aquello que genera placer a la vista y al tacto, todo lo que altera nuestros sentidos, algo como lo que planteaban los sofistas en la Grecia antigua.

Para Platón la belleza estaba por encima de nuestros sentidos y se relacionaba con la virtud, con el bien, la verdad y la sabiduría, elementos sociales, mentales, con todo aquello que agrada. Vemos reflejada esta postura en el Hipias Mayor, diálogo en el que Platón intenta definir la belleza, donde esta se plantea como gozar de prestigio entre sus contemporáneos, hacerse una fortuna y gozar de buena salud. ¿Es esto bello? Sí, lo es para Platón, es una mirada enorme, es un anhelo, es casi un ideal.

Hoy los cuerpos bronceados y atléticos mandan la parada y con ellos toda una parafernalia de súper alimentos que son considerados lo mejor para la salud y que prometen prolongar la belleza y la juventud. Cabe preguntarse ¿todos somos así? La realidad de cómo nos vemos la mayoría dista mucho de estas figuras. La verdad es que somos negros, mestizos, hijos de mezclas raras, indígenas, sefardíes, blancos, sambos y nuestros cuerpos manejan distintas proporciones y la verdad más importante: todos somos bellos en nuestra forma, raza, en nuestra manera, con las historias que atraviesan nuestros cuerpos que hacen de ellos una construcción única.

Hay que tener claro que vivimos bajo una presión social que permea y se extiende como una pandemia por el mundo, llegando incluso a los rincones más pequeños del planeta donde sentirnos plenos, bellos es casi imposible.

La moda y su íntima relación con la belleza.

La moda como resultado de distintas influencias provenientes del arte, la música o el cine resulta nuestra aliada, nos trae una propuesta para convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos basados en un proceso de interpretación de cómo nos senti pensamos versus lo que encontramos en el mercado. Descubrir nuestra propia belleza y adornarla con las herramientas con las que la moda y el trabajo interior nos invitan, deberían marcar nuestras necesidades vitales.

Las tendencias y cambios sociales como el movimiento feminista #MeToo liderado por la activista Tarana Burke, y popularizada por la actriz Alyssa Milano han empujado a otras mujeres del mundo a transformar viejas formas de concebirse y ubicarse en un momento de lucha y revelación,  que quizá continué durante unas décadas más, donde resulta imprescindible hacer evidentes viejas costumbres misóginas naturalizadas que buscan cuestionar conceptos y paradigmas que atraviesan el cuerpo de la mujer y la percepción social de este. Es así entonces cómo lo más interesante en lo que se ocupa actualmente la industria de la moda es en cómo se convierte en testigo de los cambios, de las transiciones y cómo logra crear, reaccionar y ofrecer propuestas estéticas para los cuerpos que acompañan estas nuevas generaciones y sus nuevos valores sociales.

Lo cierto es que con la presión sobre las formas estereotipadas y los cuerpos tendemos a olvidarnos del cultivo de aquellos aspectos de nuestro ser que nos precisan mayor atención o que resultan vitales para llevar nuestra existencia a estados más elevados de belleza. Buscar conocer quién realmente eres, conectarte con tu poder superior, preguntarte qué realmente te gusta y te moviliza, aprender a pasar tiempo contigo, estar dispuesto al ensayo y error, a reconocer que hay aspectos jamás trabajados del ser de cada uno, a sostener la confrontación desde el amor, aprender a perdonarse, pueden ser herramientas para hacerse bello en una propuesta mucho más completa y brillar con dignidad, fuerza y belleza propias que nos hacen a cada uno, tan único e irrepetible como queramos.

(Hablemos de Genero y Moda, Lee Nuestro Artículo Aquí)