Moda Masculina en Colombia: ¿Hay cambios en la mirada del hombre y su relación con las prendas?

Fotoilustración: Andreas Sichel

¿Cuándo fue la última vez que usted se vio invitado a reflexionar acerca de qué significa ser hombre en la sociedad actual? Quizás para muchos el asunto resulte algo superficial pues los códigos detrás de esa construcción social en ocasiones se le ha dotado el carácter de dogma; sin embargo, la era de cambio del cual estamos siendo protagonistas, establece un contexto en el que resulta oportuno analizar el tipo de consensos que se están desarrollando en la construcción de dicho significado.

Los valores que han acompañado la personificación de ser hombre son: la fuerza, el poder y la dominación; donde cualquier señal de debilidad o flaqueza sobre alguno de estos valores, en algunas esferas, sigue suponiendo una ruptura imperdonable frente a ese compromiso forzoso de validar el arquetipo e identidad del macho alfa.

Llegados a este punto, reducir la masculinidad a esos tres pilares nos aleja por completo de la riqueza que hay en las relaciones humanas y aparta al hombre de aquellos valores tradicionalmente vinculados al lado femenino, y de universos que generalmente son asociados con la mujer, como es el caso de la moda.

Es aquí donde debemos recordar que la identidad también se construye y consolida con la relación que se establecen con las prendas, (y lo que queremos comunicar con ellas). De modo que todos estamos implicados con la moda precisamente por el vinculo que vamos a generar con la misma a lo largo de nuestra existencia.

Dicho esto, es necesario también preguntarnos sobre el papel de las distintas marcas de moda masculina en el mercado, especialmente nos corresponde indagar qué tipo de propuestas esta encontrando el hombre en Colombia y cómo estas colaboran a la construcción de su identidad por medio de la indumentaria.

El universo de la moda masculina en Colombia ya cuenta con nombres mas o menos asentados en el inconsciente colectivo. Pero la evangelización más notable en la materia la ha llevado a cabo Arturo Calle; donde gracias a la forma en que ha diversificado su línea de productos ha amplificado los mensajes, enriqueciendo el discurso del público masculino, trascendiendo más allá del simple hecho de comprarse un traje para uno de sus escenarios típicos con los que se llega al armario de un hombre: su look de trabajo o su traje de matrimonio.

Al abrir el abanico de posibilidades a través de más líneas de producto, le ha dado recursos al hombre en Colombia para que entienda que los otros contextos son igual de valiosos e importantes para consolidar una identidad con relación a su imagen. Una de las acciones de comunicación que más me llamó la atención en 2016 fue la exposición temporal que hubo en el marco de su 50 aniversario donde Arturo Calle hizo un repaso sobre la evolución de la moda masculina, abriendo un entorno inédito en Colombia para entablar otra conversación y reflexión con las prendas.

En el contexto de la moda masculina en Colombia también podemos identificar nombres como Ricardo Pava, Lina Cantillo, Juan Studio, Juan Pablo Socarrás, el grupo Koaj, Pat Primo, Juan Pablo Murillo, entre otros. A su vez se suman a la conversación voces como: Argento & Bourbon, Whitman, Orozco, Kolt, Tog, Morton & Bedford, Erikó, Bermelio, Camilo Álvarez, Antinoo, Victor del Peral, por mencionar algunos.

Con esta sinfonía de voces en el universo de la moda masculina en Colombia, evidentemente hay una mayor oferta en el mercado para favorecer esa relación entre los hombres y su vestimenta. Las oportunidades y posibilidades están al alcance de ambos protagonistas, las empresas de moda masculina y un público que está menos temeroso en dejarse seducir por las distintas propuestas, que es más receptivo y dispuesto a apropiarse de su imagen y estilo, y que también esta abierto a nuevos universos estéticos creados por las diferentes marcas y sus estrategias.

En esta era de cambio es oportuno estar atentos a los consensos, inquietudes y reflexiones que se están dando alrededor del sentir y ser hombre en la actualidad donde naturalmente también encuentran una manifestación en el renglón de moda, visualizando una de las máximas que ha cumplido la industria o procura cumplir, gracias a su carácter de prescripción y su efecto espejo para presentar el sentir de los tiempos.

Finalmente es necesario resaltar que la moda como industria global exige que las unidades de negocio comprendan que la funcionalidad respecto a un buen producto se presume; que en el apartado del precio siempre podrá aparecer alguien con un valor inferior y, por ende, no hay que temer y lanzarse a la acción con el compromiso real para construir marcas de moda: relevantes, significativas, curiosas e inquietas capaces de configurar universos donde se responda de forma creativa – quién, cuándo, dónde, qué y por qué van a llegar al corazón de los hombres en sus decisiones de compra para elegir quién o quienes van a ser sus cómplices de estilo y que así puedan expresar su identidad de una forma más libre y genuina.

 

Texto: Camilo Villegas Guerrero – Edward Córdoba

Twitter: @CamiloGVillegas

Instagram: cguerrerovillegas

Director Editorial: Edward Córdoba

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