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#PersonajesMint&Fancy: EL RENACER DE Valentina Forero

Texto: Valentina Forero – Claritza Perdomo – Fotografía: Marcelo Gómez –Estilismo: Giulianna Giraldo

Valentina Forero / Mint and Fancy

Siempre pensé que algo como lo que viví, nunca me sucedería, sin embargo, con el pasar del tiempo nos encontramos con que la vida trae consigo muchos acontecimientos inesperados, algunos sin duda maravillosos, otros que toma tiempo entender y aceptar. Creo en Dios, en mi Dios y hoy puedo decir que todo lo que pasó tuvo un propósito claro en mi vida.

Antes de enfermarme, mi vida giraba en torno a mis estudios en Administración de Empresas alternados con mi carrera como modelo. Tenía una vida tranquila, algunas veces con problemas, como los tenemos todos, pero nunca había tenido la necesidad de cuestionarme porque algunos vivimos situaciones difíciles de entender. Es como cuando la vida te sonríe y te quedas con eso, con que es así, sin darte cuenta de que inclusive la luna, tan luminosa como la vemos, tiene su lado oscuro.

Valentina Forero / Mint and Fancy

Un día cualquiera, empezaron a aparecer signos visibles de que algo no andaba bien en mi organismo. Empecé a experimentar un aumento de peso descontrolado, crecimiento de vello por todo el cuerpo, acné, piel excesivamente delgada con hematomas y unos estados de ánimo que iban de sentirme mal a sentirme peor. Nadie y menos yo misma lograba tener razones claras del porqué de todos estos cambios. Algunas personas cercanas me dijeron que los años no venían solos y que quizás mi metabolismo había empezado a cambiar, pero para mí esa no era la explicación.

«Es como cuando la vida te sonríe y te quedas con eso, con que es así, sin darte cuenta de que inclusive la luna, tan luminosa como la vemos, tiene su lado oscuro.»

Llena de dudas y buscando posibles explicaciones a los síntomas que tenía, encontré en internet el nombre de una enfermedad cuyo cuadro sintomático era idéntico al mío. Estamos hablando del Síndrome de Cushing, un trastorno hormonal causado por la presencia de un tumor que produce en exceso cortisol y ACTH (corticotrofina o corticotropina).

Empecé a hacerme una cantidad de exámenes médicos, a tal punto de sentir que mi segunda casa era la clínica porque ahí pasaba varios días de la semana, durante largas horas entre consultas y análisis. Después de algunos meses en la misma situación, el endocrinólogo encargado de llevar mi caso me confirmó lo que ya sospechaba y me aseguró que en un cuerpo tan aparentemente sano como el mío, era una verdadera e ingrata sorpresa que se hubiese alojado una enfermedad que medicamente es considerada huérfana, de la que se conoce muy poca información y la cual muy pocas personas llegan a desarrollar. Una en un millón de personas al año para ser exacta.

Los médicos encuentran que el tumor está ubicado en la hipófisis, glándula de secreción interna del organismo que está en la base del cráneo y se encarga de controlar la actividad de otras glándulas y de regular determinadas funciones del cuerpo. Ingreso a cirugía y el tumor es extraído, sin embargo, los síntomas de la enfermedad persisten y yo aún no consigo sanar, por el contrario, con el pasar de los días empiezan a aparecer otros síntomas.

«Mi calidad de vida había disminuido notablemente y esta era mi batalla diaria desde que descubrí que padecía esta rara patología

Algunos meses después, me hacen nuevamente una resonancia magnética para ver si había quedado algo y se dan cuenta de que el tumor había reaparecido y esta vez más grande. Nuevamente debo operarme, pero pasado un tiempo los síntomas persisten, mi cuerpo llevaba demasiado tiempo expuesto a los estragos del cortisol y es donde aparecen principios de diabetes, osteoporosis, pérdida de la memoria, problemas cognitivos, depresión hasta cuadros psicóticos. Por esta razón decidí retirarme de la universidad y aplazar mi carrera, pues al asistir a las clases sentía que ya no estaba aprendiendo, no podía retener información pues mi memoria había empezado a deteriorarse. Incluso las veces que llegué a ir al cine, al salir no recordaba absolutamente nada de lo que había visto minutos antes en la sala. Era realmente frustrante.

Mi calidad de vida había disminuido notablemente y esta era mi batalla diaria desde que descubrí que padecía esta rara patología. Por más dietas y ejercicio que hiciera no había cambios. Era como nadar en contra de la corriente.

Después de una realizarme una gammagrafía (examen que busca tumores por todo el cuerpo) se encontró que tenía un tumor ubicado en el mediastino que es el espacio en medio de la caja torácica, entre las dos pleuras, la columna vertebral y el esternón. Así que se inicia nuevamente el proceso para entrar en cirugía.

Mi enfermedad había avanzado mucho, en especial por los trastornos mentales, mi parte anímica no estaba bien. Durante un episodio psicótico caí del cuarto piso de mi apartamento fracturándome la mandíbula, pelvis, la primera cervical de la columna, seis costillas, perforación de pulmón y vejiga, y trauma craneoencefálico que me llevó a pasar tres semanas en coma y un mes hospitalizada.

Valentina Forero / Mint and Fancy

«Hoy ya recuperada, reconozco esta enfermedad como un duro viaje al interior de mí, que me permitió conectarme con el ser resiliente que soy, reconocer a Dios en mi vida y agradecer profundamente el hecho de permitirme renacer con más ganas de hacer lo que me gusta.»

Después de despertar del estado de coma y estar un poco recuperada de los traumas del accidente, finalmente me extrajeron el último tumor encontrado y por primera vez en mucho tiempo mis niveles de cortisol y ACTH disminuyeron notablemente. Tuve que hacer terapias para recuperar mi voz, mi fuerza y la movilidad de todo mi cuerpo. Fue tan difícil que hasta tuve que volver a aprender a caminar. Era como tener que empezar todo de cero, un reto que asumía con valentía y ganas de salir adelante, quería dejar todo atrás.

Para mí y seguramente para cualquier persona, lo narrado hasta aquí les resulté más que suficiente, como una pesadilla de esas de las que uno no logra despertar, sin embargo, el último tumor fue analizado y el resultado puso en evidencia que este era cancerígeno, para lo cual de manera preventiva fui sometida a cuatro ciclos de quimioterapia.

Hoy ya recuperada, reconozco esta enfermedad como un duro viaje al interior de mí, que me permitió conectarme con el ser resiliente que soy, reconocer a Dios en mi vida y agradecer profundamente el hecho de permitirme renacer con más ganas de hacer lo que me gusta, pero sobre todo con la intención clara de ayudar con mi historia a fortalecer a todas esas personas que se encuentran transitando una situación similar a la que tuve que vivir y así, que encuentren en la fe, la confianza de que al superar obstáculos como este, seremos más fuertes y más conscientes de nuestra existencia y la de nuestro ser superior, Dios.

Valentina Forero / Mint and Fancy